<$BlogRSDURL$>

jueves, mayo 17, 2007

Corriendo

Mientras te seguía corriendo por el campo tu mirabas hacia atrás, de vez en cuando, y me correspondías con tu sonrisa. "¡Corres demasiado!, ¡corres demasiado!" -te gritaba-.

Tu seguías corriendo, y riendo. En ocasiones me tomabas de la mano, me decías "por aquí", "sígueme", "rápido". Los senderos del bosque ya se confundían en mi vista, mientras sorteábamos juntos árboles y arbustos, troncos caídos y hondonadas. A la carrera. Velozmente.

Pasaron los días, y continuamos corriendo. Sin parar. Día y noche. Riendo, jugando, saltando. Salimos del bosque y corrimos. Primero por valles, caminos y llanuras; después por desiertos, carreteras, y colinas.

Después pasaron los meses y tras ellos los años. Tú nunca te cansabas de correr. Y poco a poco, metro a metro, me fuiste dejando atrás. Durante unos días todavía podía ver tu sonrisa, tu pelo al moverse con el salto. Después, aún escuchaba tu aliento, tu carcajada, tu paso decidido. Pero la distancia se fue haciendo cada vez mayor. Comenzaste a ser sólo una silueta que gritaba "¡deprisa, deprisa! Un mes después ni siquiera te veía, y ya no podía escuchar tu voz.

Yo, al final, viejo y cansado, caí al suelo.

Me gustaría seguir corriendo detrás de ti. Pero un poco más despacio, por favor.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?