<$BlogRSDURL$>

lunes, septiembre 03, 2007

Camisa de fuerza

En una habitación acolchada golpeo mi cabeza contra las paredes pensando en el futuro. ¿Cómo escapar de tal prisión si está dentro de mí? Los brazos atados y la cabeza vendada; los ojos ensangrentados buscando soluciones.

Hace no mucho tiempo metieron a otro loco en mi celda. Él me mira y yo le miro. Nos parecemos tanto que no reconozco ya quién es quién. Hemos planeado una huída. Miraremos tan profundo a los ojos del otro que navegaremos tan lejos, tan lejos que un nuevo mundo aparecerá, con una playa, con dos soles y con ese amor ahora tan lejano.

Pero me da miedo, mucho miedo. Pues así fue como llegué hasta este manicomio. Ante la absurda y monótona repetición de vacuas opiniones, frívolos comentarios e insensatas acciones que me rodeaban, decidí construir un nuevo mundo interior formado de ideas nuevas, con algo mío, sólo mío, no repeticiones de otros, de otros, de otros... y así me fui encerrando en lugares coda vez más sencillos, más pequeños, más míos, donde nada disturbaba mi creación.

Y como ni siquiera los colores inventé, caí al final en esta sala acolchada, con esta camisa de fuerza mirando otro yo.

Sólo soy yo y es mío,
o tal vez ni siquiera,
y desaparezco,
y ya no soy,
y NO soy, por fin, libre.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?